ALIADO ESTRÁTEGICO

Franz Beltrán

Recaudación de fondos · ONGs · Fundaciones · Latinoamérica

UNA HISTORIA CON PROPÓSITO

"La verdadera libertad solo existe cuando existe una estructura sólida detrás."

QUIÉN SOY

A lo largo de mi trayectoria he transitado por mundos que, en apariencia, parecen distintos: emprendimiento social, sector privado, cooperación internacional, fundraising y música.

Mi primera gran experiencia profesional llegó como emprendedor social con Mestizo, proyecto reconocido entre más de 3.400 iniciativas internacionales como ganador del BID Challenge Internacional. Esa etapa me enseñó una lección que sigo aplicando hasta hoy: una buena idea necesita estructura, visión y sostenibilidad para crecer.

Posteriormente, desarrollé mi carrera en el sector salud como gerente de ventas, experiencia que me permitió comprender cómo piensan las empresas, cómo toman decisiones y qué valoran al momento de invertir o construir alianzas.

Años después, mi camino dio un giro decisivo al incorporarme a CBM Global Inclusion, donde trabajé durante cinco años como Gerente de Programas País en Bolivia.

Fue allí donde observé una realidad que transformó mi propósito profesional: organizaciones extraordinarias, con impacto real y equipos profundamente comprometidos, desaparecían al depender exclusivamente de cooperación internacional.

Ese aprendizaje me llevó a especializarme en fundraising y sostenibilidad financiera para ONGs y fundaciones. Hoy acompaño a organizaciones en Bolivia y Latinoamérica a fortalecer su estrategia de captación, diversificar ingresos y construir estructuras financieras más sostenibles.

Creo profundamente que:

Una organización sin fines de lucro también debe ser una organización sin fines de pérdida.

No se trata solo de recaudar fondos, sino de hacerlo con estrategia, inteligencia y dignidad financiera.

Además de mi trabajo como consultor, soy fundador de D Jazz Big Band, una comunidad musical que lleva más de 14 años formando músicos y creando espacios de aprendizaje colaborativo. Y si hay algo que esos años me han confirmado, es que construir algo que dure exige más carácter que talento.

En el jazz, improvisar no significa actuar sin dirección. Significa conocer profundamente la armonía, el ritmo y la estructura para poder adaptarse, crear y responder en tiempo real.

Lo mismo ocurre con una organización.

Muchas fundaciones desean crecer, diversificar ingresos y generar mayor impacto, pero sin procesos claros, estrategia financiera ni estructura interna, cualquier crecimiento se vuelve frágil.

Improvisar requiere preparación.

Crecer requiere estrategia.

Sostener impacto requiere visión a largo plazo.

Pero el jazz no llegó a mi vida de forma repentina. Fue un proceso lento.

Venía de años de formación clásica, orquestas, bandas sinfónicas, partituras que no podían moverse sin un compás. Un profesor me dijo algo que nunca olvidé: "Para entender la libertad del jazz, primero tienes que dominar la estructura del clásico." Tenía razón. La libertad no se improvisa, se construye.

A los 15 años, en un viaje a un campamento de Artes en Michigan cambió todo. Asistí a una presentación de West Side Story con una Big Band en vivo. La potencia de esos bronces, la dulzura de ese solo de trombón, la energía que recorría el teatro; algo en mí se acomodó en su lugar.

Volví a Bolivia con esa imagen grabada: el poder de una Big Band en vivo. Pero la D Jazz Big Band no nació de un plan. Nació de una tarde entre amigos.

En 2011, un grupo de músicos que compartíamos el mismo profesor nos juntamos a tocar algunos jazz standards que teníamos guardados. No había un proyecto detrás. Solo la alegría de hacer música juntos. Esa tarde se convirtió en ensayo. Ese ensayo se convirtió en banda. Y esa banda lleva hoy más de 14 años en pie.

Lo que más nos costó no fue construirla. Fue sostenerla. Hace unos siete años, una fractura interna casi la destruyó. Músicos nuevos con visiones diferentes, decisiones tomadas sin consenso, y la partida de un gran amigo , uno de los fundadores y nuestro director musical, hacia otro proyecto.

Fue uno de los momentos más duros. Pensé que el grupo no sobreviviría.

Pero sobrevivió. Porque la esencia que lo fundó, el compañerismo, el aprendizaje sin jerarquías, la generosidad de dar y recibir conocimiento, era más fuerte que cualquier crisis.

Nuevos músicos llegaron, otros crecieron dentro de la banda y hoy están en conservatorios de otros países. Uno de ellos, al que llamamos Chebi, volvió desde Buenos Aires en sus vacaciones solo para darnos un taller de improvisación. Eso no tiene precio.

Hoy la D Jazz Big Band es reconocida como la única Big Band estable de Cochabamba, con apariciones en televisión nacional y un público que cada vez es más joven, porque el jazz, cuando es honesto, encuentra a su gente sin importar la generación.

Lo que más me emociona no es el escenario. Es ver que lo que construimos con disciplina y carácter ha durado más de 14 años. Y que seguirá.

TRAYECTORIA

LogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogo

APARECIÓ EN

LogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogo

FORMACIÓN

LogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogoLogo

Emprendedor social · Finalista BID Challenge Internacional

Ex Gerente de Ventas · Sector salud

Ex Gerente de Programas · CBM Global InclusiÓn

Director D Jazz Big Band desde 2011

Formación especializada · Fundraising University

Apariciones en ATB · Televisión nacional de Bolivia

Las organizaciones que transforman vidas merecen también las herramientas para transformar su propia historia.

Una fundación sostenible no nace de la buena voluntad. Nace de la estrategia correcta.